Como ventaja secundaria queda además la posibilidad que los dueños de estos PYMES compran a su empresa en forma conveniente una parte de esta mercadería obtenida por "compra-trueque", para introducirla luego en forma personal, a un sistema de trueque tradicional, con lo que ganan también los demás por recibir entonces ofertas más amplias.







El marco de funcionamiento de un club de trueque puede ser tanto su forma tradicional, es decir encuentros reales entre los participantes, uno o varias veces por semana, o sino puede armarse también una feria "virtual" en Internet, donde cada miembro del club expone su oferta y acredita también eventualmente su necesidad de compra, pero todo eso en forma cerrada, no pública y con acceso restringido para los socios del club en cuestión, los que todos deberían ser conocidos entre si.

Por esa razón es conveniente, que los miembros del club se encuentren esporádicamente, tanto para intercambiar ideas respecto al funcionamiento de la celda, como también para tomar juntos alguna cerveza los grandes, y Nesquick los chiquitos, y para hablar sobre fútbol o nuevas recetas para Brownies.

Estas reuniones, más bien sociables, forjarán también la unión entre los socios para discutir y solucionar otro tipo de problemas o tareas, como por ejemplo el intercambio de ideas o eventual encuentro con otras células, o nodos, tal como se los llama en la jerga troquista. Esa unión, basada en una experimentada confianza de trabajo comunitario, permite también tomar activa presencia en el mundo político/social "externo" : contacto con consejeros vecinales, funcionarios municipales, alcaldes, diputados y senadores, a los cuales, con mucho respaldo, puedan hacerse llegar inquietudes, ideas y demandas.

Los nodos de trueque son así mismos un buen complemente a las juntas vecinales, para actuar comunitariamente en caso de emergencias.







En los clubes de trueque suelen usar su propia plata, para evitar tener que realizar la operación siempre en forma reciproca. Se maneje esa especie de plata, los "Créditos" como son llamados, en forma discrecional, prácticamente en la misma forma como cualquier moneda normal: se vende a A, pero se compra a B y A compra a C o a F.

El único requerimiento es, que esa "plata" sea gastada y circulada constantemente, ya que su acumulación no sirve para nada y para nadie. Estos "Créditos" de hecho no están respaldados por ningún tesoro de la Nación, ni por granos de oro, ni por kilates de diamantes, sino su valor se basa "únicamente" en la confianza en el sistema y en la gente que forman parte de nuestro círculo.

De eso surge, por el otro lado, que la idea del truque, a pesar de ser un instrumento absolutamente válido, tanto en lo económico como en lo social, nunca puede reemplazar totalmente las funciones monetarias de una sociedad civilizada moderna. Por esa razón no debemos tampoco tratar de romper nuestros lazos ni nuestras obligaciones básicas hacia la sociedad en su conjunto.

Aparte de trocar hay que seguir pagando impuestos y también debemos manejar paralelamente la moneda normal como siempre, y además hay que seguir participando en todo lo que hace y lo que requiere nuestro global entorno político y social.

En la actualidad pueden usarse los créditos de los clubes de trueque también en forma general en clubes "vecinos", pero no me parece eso una idea muy práctica, ya que así se puede perder parte del control, y además existe cierto peligro de mal uso o de falsificaciones.

Manteniéndose cada celda con su propio sistema, se minimiza el riesgo; además, seria muy fácil introducir seguros adicionales, como por ejemplo numeración de los billetes de los Créditos, inclusive con indicación actualizada en Internet, sobre quien es en este momento el poseedor "legal" del, por ejemplo, "Crédito de $ 20, Nr. 506", para clarificar que solamente este miembro lo pueda usar en la transacción que se esta por realizar.

Mejor aún, puede pensarse también en prescindir totalmente de los "papelitos - simil plata", manejando únicamente asientos contables, tal como ya lo hacen entre otros también los honorables de nuestro mundo actual, en cuando "llevan" sus fondos a las Islas Caimán u a otros antros de nuestro mundo globalizado, y esa modalidad del e-trueque vendría a ser quizás la más pura forma del e-commerce, ya que ni siquiere usaría tarjetas de crédito en sus transacciones.