Se juntan con algunas personas idóneas, gente con ganas de trabajar, piolas en el buen sentido, además de buena onda. Primero se acercan a nodos de trueque ya existentes, para estudiar y aprender en la práctica su funcionamiento, y para intercambiar ideas con personas que ya
están en el tema.







Luego hacen un plan de aprovisionamiento teórico, imaginándose la totalidad de sus necesidades habituales, tanto en productos de consumo como en servicios, y arman entonces una lista de personas conocidas, las que por su idoneidad, podrían ser eventualmente 'reclutados" para la idea.

Conveniente es pensar en primer lugar en personas que están necesitados, por ejemplo por falta de trabajo; los que se han quedado fuera del sistema, y los que, debido a eso, podrían estar especialmente ávidos de crear ahora su propio marco, para no depender en su futuro otra vez del titerereo ajeno.

En el trueque no dependemos ni del FMI, ni de Cavallos, ni del corralito, ni de sindicatos, ni siquiera mucho de la inflación, sino principalmente de nosotros mismos y del grupo de amigos con los cuales nos juntamos para este especial emprendimiento. Y si alguno de nuestros compañeros de viaje empieza a comportarse mal, es muy fácil remediarlo, ya que este mosquito puede ser reubicado rápidamente a buen camino, o sino, será echado del grupo!

Armar un sistema de trueque requiere trabajo, tenacidad, fantasía y ganas, pero, una vez constituido es virtualmente imposible de destruirlo, sea cual sea la calidad del gobierno "externo" de turno que tengamos paralelamente.

No obstante es importante, que no se encare la alternativa del trueque con bronca o por mera desesperación, por no tener otra alternativa, sino, debe ser vista como una tarea digna e interesante.

No es cuestión de emparchar ollas podridas, sino todo el contrario, la idea debe ser de crearlas desde el vamos, y encima en calidad tan buenas, como nunca las hubo!

La función de lo ofrecido debe ser adecuada y de ninguna manera deben aceptares improvisaciones. Más, es conveniente que exista hasta una sana competencia, si eso fuera necesario.





Nuestra primera lista de prestaciones debería ser lo más completo posible, en lo que se refiere a lo requerido para el normal abastecimiento del grupo de personas en cuestión.

Desde ya difícilmente, será completa, sobre todo en un ambiente de ciudad. Pero eso tampoco es necesario, ya que con el enfoque en cuestión, de una "economía mixta", lo faltante podrá ser obtenido en el mercado "externo", comprándolo donde sea, con moneda habitual.







Habrá personas que quisieran participar, pero no tienen nada interesante para ofrecer, pero es posible, que consigan a bajo precio productos, elaborados por algún familiar o amigo, los que luego puedan introducir, como "su" mercadería, al club de trueque.

Esta gente se transformarían entonces en intermediarios/financistas, pero eso no es necesariamente malo, ya que puedan presentar para el trueque "sus" productos al precio de mercado normal, o sea al mismo valor, como serían vendidos en cualquier negocio minorista del ramo. Y esta valorización coincide a su vez con la filosofía que rige también el intercambio de mercadería en un club de trueque.

Nos podemos preguntar, que ventajas logra entonces nuestro intermediario, en complicarse la vida, troqueando mercadería comprada, en vez de usar simplemente su plata y comprarse directamente todos los productos que necesita en el Supermercado o en su almacén?

Pero surge, que mediante el trueque consigue él en este caso todos los productos o servicios con exactamente el mismo "descuento" con que había originalmente obtenido su "producto de iniciación" de su primo hermano en Catamarca, siendo para el la "venta" de "su" producto en un club de trueque mucho más

fácil que realizándolo de manera tradicional por ejemplo a través de un local de venta a la calle. De hecho "compra" de esa manera en su club de trueque todo mucho más barato que normal, y se genera del mismo modo también sus "ganancias", debido a la facilidad de sus propias "ventas" a los otros socios.

Quiere decir, si el puede comprar a su primo originalmente queso de cabra al 40% de su valor de mercado, a por ejemplo 6$ el kg., y lo introduce luego al circuito de trueque al valor normal de, digamos, 10$, puede conseguir entonces en este intercambio por ejemplo vino o zapatos, por cierto también al valor de mercado, pero eso significa no obstante, que el obtiene automáticamente, en todo lo que canjea por "su" queso, también un descuento del 40% !

Otra ventaja es, que nadie tiene que tentar en este sistema al comprador con grandes descuentos, ni con "ofertas de liquidación", sino todos pueden "vender" su mercadería, incluyéndose una razonable ganancia.

Volviendo a nuestro intermediario y su riquísimo queso de cabra catamarqueño, puede darse el caso, que a lo mejor su primo hermano no querrá venderle por siempre tan barato, y que tendrá que embolsarle quizás con el tiempo un poco más de plata, o sino, tendrá que encontrar el mismo alguna propia dedicación productiva, hecho que, de por si es más loable que la mera intermediación.

También puede vender, paralelamente al trueque, su queso también al mercado normal, y esta operación se desarrollaría entonces mediante plata tradicional, y tributando los impuestos del caso. Esta venta "normal" le costará quizás un poco más de esfuerzos que la venta por canje en su club, pero como es complementaria ese hecho no sería entonces muy grave!

Los "precios" o sea los valores que se manejan para las operaciones de trueque, son más o menos los mismo del mercado abierto, receptivamente un poquito más bajos, pero eso determina cada participante por si mismo, respectivamente recibe al respecto la ayuda y el asesoramiento por parte de lo otros miembros del grupo.