Chilka
Merlo, San Luis
Argentina
Menú | Parte 1 | 234 | formato imprimible



 

¡Cuán hermosos son tus amores,
hermana, esposa mía!
¡Cuanto mejores que el vino tus
amores,
Y el olor de tus ungüentos que
todas las especies aromáticas!
Como panal de miel destilan tus
labios, oh esposa;
Miel y leche hay debajo de tu
lengua;
Y el olor de tus vestidos como el
olor del Líbano.

del Cantar de los Cantares
Del Rey Salomón



abemos hoy en día ya mucho sobre nuestro olfato, sobre el rol que cumple, sobre su evolución dentro del desarrollo de la especie hasta llegar al Homo sapiens; también sabemos bastante sobre su rol en la evolución de cada ser humano dentro de su individual crecimiento y sabemos también donde funciona y con que "maquinaria", pero hay una cosa que no sabemos y eso es c ó m o funciona. Hay por cierto ya muchas teorías al respecto, pero hasta ahora, por lo menos según lo que a mí me consta, nada es seguro!



Comienza con 2 zonas mucosas ubicadas dentro de nuestra nariz las cuales están penetradas por millones de pequeños "pelitos" que son terminales de nervios olfativos y estos pelitos transforman las moléculas que olemos en un mensaje entendible para nuestro cerebro.

Este mensaje se concentra luego a partir de este montón de diferentes sensores hacia dos conductores principales los que lo llevan hacia el sistema límbico, la parte, evolutivamente hablando, más "vieja" de nuestro cerebro, desarrollada en nuestros antepasados hace el módico tiempo de aproximadamente 70 millones de años. En este sistema límbico se comanda la actividad sensomotórica. Se maneja desde allí también, entre otras, las básicas necesidades de sexo, hambre y sed.

Algunos investigadores llaman al sistema límbico también "cerebro del olfato", debido a que este sentido fue de hecho el más importante para el primitivo hombre, y posiblemente la principal función de su cerebro en aquél entonces era justamente relacionado al olfato.


El sistema límbico es también muy ligado con el actuar de nuestras emociones a través de un complejo sistema neuroquímico dentro del cual se producen ciertas hormonas como la encefalina, serotonina, noradrenalina, endorfina, etc, las que influyen luego en forma determinante sobre nuestro estado de ánimo, y, de yapa, además también sobre nuestro sistema inmunológico.

Robert TISSERAND, un famoso aromaterapeuta británico, comenta ensayos de estimulación del sistema límbico en animales, con los cuales pudieron provocar, de acuerdo a la zona enfocada, reacciones de alegría o de dolor. Provocaron así tanto respuestas de agresividad como de apaciguamiento.

Otro aromaterapeuta, en este caso el francés Jean VALNET, realizó también ensayos con animales, haciéndoles oler distintos aceites esenciales. Logró intimarlos con aceite de hinojo y de romero y al contrario, hacerlos agresivos mediante los aromas de ajenjo, ysopo y salvia. Lo que llama la atención es el caso de la salvia, la que justamente tiene fama, por lo menos para nosotros los humanos, de ser tranquilizante, es decir de actuar contra estados de ira y de agresividad. A lo mejor es esa diferente reacción lo que nos diferencia de los animales, o quizás fue un error en la interpretación de Valnet!?

Volviendo a nuestro sistema límbico, encontramos en él dos campos relacionados tanto con nuestras vivencias emocionales como también con el centro de memoria de nuestro cerebro, el hipocampos y el núcleo amigdalino y ambos, casualmente, tienen que ver con la captación olfativa. En este hecho podríamos encontrar entonces una explicación física, porqué los olores pueden influenciar tanto nuestra memoria como también nuestros sentimientos; el tipo de reacción dependería entonces principalmente del tipo de olor al que nos enfrentamos.

Mirando ahora a la parte "moderna" del cerebro, al neocortex, la corteza cerebral, esa masa gris agrandada que obtuvimos los humanos poco a poco, resalta otro hecho interesante que es su separación en dos hemisferios, cada uno creado para cumplir una función específica.
Tenemos así la parte izquierda del cerebro responsable del pensamiento razonable y de nuestra expresión verbal (funciones YANG, masculino, solar), mientras que la derecha
cuida más bien nuestra vida intuitiva sentimental y es responsable para nuestras reacciones de aceptación, rechazo, del goce estético, etc. (funciones YIN, femenino, lunar).
Curiosamente se "alimenta" con oxígeno cada una de estas partes del cerebro por vía separada; la parte izquierda por el orificio nasal derecho y la parte derecha por el orificio nasal izquierdo, y más curioso aún: respiramos la mayor parte del tiempo principalmente a través de uno solo de las fosas nasales y luego se cambia a la otro, y eso en intervalos de aproximadamente 90 minutos.

Esa situación "cruzada" rige también el funcionamiento general de nuestro cuerpo, tanto a los movimientos como también a los sentidos, es decir que la parte derecha de nuestro cuerpo se relaciona con el hemisferio izquierdo del cerebro y la parte izquierda del cuerpo con la parte cerebral derecha.

Si suponemos entonces por ejemplo, que una persona tenga dificultades en el manejo práctico de su vida; posiblemente podría influenciar entonces hacia un cambio positivo en este sentido, en cuanto profundice la respiración por el canal derecho y si, por otro lado, le falta inspiración y dedicación creativa, parece entonces conveniente realizar ejercicios favoreciendo la inhalación vía fosa nasal izquierda y, mejor todavía, "ingiriendo" al mismo tiempo por esa vía fragancias seleccionadas de aceites esenciales, que estimularían adicionalmente hacia el resultado apuntado.

Volver atrás...Seguir

Descargo

Contáctenos

Copyright © 1999-2005 Chilka S.R.L. - Todos los derechos reservados.