Chilka
Merlo, San Luis
Argentina

LA GOTATERAPIA O LA TERAPIA DEL JABON

no de mis primeros logros como alquimista aromaterapéutico fue crear, ya hace muchos años, una crema para afeitar, cuya característica más destacable era, que a pesar de haber sido bastante espesa, que una vez que se retiraba un poco de ella con una espátula, se cerraba otra vez la superficie del producto en forma totalmente lisa, no dejando rastro alguno de la cavidad. Era semejante al efecto del pantano en las películas de Tarzán donde, 5 minutos antes de su final, desaparece el malvado.

Bueno, mi crema de afeitar era similar en ese sentido, pero aparte de eso por cierto tenía también una muy agradable fragancia y además funcionaba perfectamente bien.

El único problema consistía, en que al usarla se me empezaron a soltar los pelos de mi brocha de afeitar, aparentemente porque alguna de las esencias usadas en esa mezcla diabólica, disolvía la resina en la cual estaban sujetos los pelos.

Con todo el dolor del alma tuve que dejar de usar entonces mi crema, haciendo entre otros el comentario de "que
lástima, ya que da tan linda espuma"
, a lo cual mi mujer prosaicamente comentó: "lo mismo que un jabón".

Recuperado del golpe anímico y considerando esta acotación, desistí en inventar otras formulaciones para afeitar y usé desde entonces, y eso ahora por ya unos cuantos años, un jabón neutro, en combinación con brocha y hasta sin, si estoy de viaje. Eso funciona maravillosamente bien, además de ser totalmente económico!

De la barba fui al pelo: dejé de usar shampoos y los reemplacé también por un simple jabón de glicerina, neutro encima, ya que en general no confío en las composiciones esenciales de los productos cosméticos que uno puede conseguir por allí.

Me fue bastante bien con todo eso: no se me sueltan más los pelos de mi brocha, ni los pelos de mi cabeza, los cuales se mantienen brillosos y de buena forma. La única cosa que extrañé de vez en cuando fue la agradable fragancia de los productos que usaba antes.

Eso fue hasta principios del 95, momento en el cual agregué al ya vasto número de inventos argentinos que hicieran hitos, una nueva proeza, a la que llamo ahora GOTATERAPIA o también TERAPIA DEL JABON.

Como muchos de los grandes inventos, vino mi iluminación en el baño. Estaba por iniciar otras de mis sanas pero aburridas afeitadas, en cuando se me ocurrió depositar sobre el jabón una gota de esencia de lavanda y hacer espuma incorporando la misma.

El resultado fue tan maravilloso que me sentí absolutamente estúpido de no haber pensado ya antes en esa posibilidad.

Por cierto había previamente jugado muchas veces con la idea de crear shampoos y también jabones de tocador pero no se me dio, porque eso no es del todo fácil.

Ahora de repente vi que es posible realizarlo, entrando por la puerta de atrás, sin complicación y de manera totalmente efectiva, además de manera muy económica.

Desde la cara expandí la idea al pelo y luego a todo el cuerpo, siempre con el mismo concepto: aplicar sobre un jabón vegetal neutro dos o tres gotas de esencia y proceder luego como de costumbre.

Para afeitarme uso por ejemplo lavanda, manzanilla o sándalo. Para el pelo romero, manzanilla, lavanda o geranio y para el cuerpo lo que justo se me da la gana en ese momento.

Si me tengo que preparar por ejemplo para unos días muy exigidos, me ayuda muchísimo ducharme en esa época con romero, una esencia especialmente apta para tonificar y dar fuerza y, por el otro lado, cuando presiento que me quieren sacar de las casillas, la elección seguramente sería entre lavanda o sándalo!

El único cuidado que hay que tener, es de elegir esencias que no sean agresivas. Por cierto son diluidas por la espuma del jabón pero por algún tiempo actúan sobre la piel en mayor proporción que la normal, razón por la cual es aconsejable usar solamente esencias suaves como por ejemplo justamente lavanda, manzanilla, sándalo, rosa, jazmín, etc.

En caso de alguna duda recomiendo hacer un sencillo test respecto a alergia que funciona como sigue:

Se mezclan 10 gotas de un aceite base del cuál uno sabe con certeza que no provoca alergia y 1 gota de la esencia "sospechosa" sobre una zona sensible por ejemplo sobre el interior del antebrazo, eventualmente tapando la zona luego con una curita neutra. Conviene controlar cada tanto, pero si en el lapso de 24 ó más de 48 horas no aparece irritación, uno puede estar razonablemente seguro que con la esencia en cuestión no habrá problemas.

Si, no obstante, queremos estar super seguros, podemos repetir el test después de una semana.

Debe cuidarse también de no usar esencias cítricas u otros que sean fotosensibilizadores, para evitar el peligro de un eventual manchado de la piel en la cara o en otras partes descubiertos del cuerpo, en caso de una posterior exposición al sol.

Aparte de estas sencillas precauciones nos podemos dar rienda suelta a nuestras necesidades y fantasías.

Uno puede lavarse por ejemplo también simplemente la cara con jabón y alguna esencia, aplicando la idea de la gotaterapia.

A las mujeres, usando para ello por ejemplo Ylang Ylang, pueda dar probablemente ganas de repetirlo 20 veces por día, porque aquella es una de las más seductoras fragancias que existe; aparte de ser totalmente antistress y relajante. El Ylang Ylang es también de especial uso para el cabello.

Hasta ahora hablé principalmente de fragancias, más o menos habituales, pero lo maravilloso es que esta idea permite hacer uso relativamente económico también de esencias muy especiales como son las de rosa ó jazmín ó neroli u otras por el estilo.

Consideren que 1 ml de ellos equivale a 20 ó 25 gotas y que en este caso se suele usar normalmente no más de una sola gota por aplicación.

Lo interesante es además, que todo este asunto va mucho más allá de la mera fragancia, debido a que las esencias así aplicadas, cumplen también con todos los beneficios de su función aromaterapéutica.

Y si los elegimos bien, nos ofrecerán placer y ayuda al mismo tiempo!

Carlos Drescher

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