Si miramos ahora la representación real de la escena en su sitio, podemos apreciar que el artista ha visto la pared del alero
como si fuese un campo natural, utilizando la irregularidad de la roca entre los dos grupos de animales, en clara representación de algún cañadón o similar accidente en el terreno imaginado.

Este aprovechamiento de la forma de la roca de las cuevas o aleros, como escenario de la vida real, es repetido a menudo en el arte rupestre de esta zona.

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