Los cazadores del paleolítico eran conscientes del poder mágico de la expresión materializada. Y por cierto, no era cosa de niños, cazar en aquel entonces
con las precarias armas de piedra. Un poco de ayuda espiritual para esa tarea, evidentemente no podía ser mala idea!. Una visión al respecto transmiten estas magníficas ilustraciones, creadas por el artista arqueólogo N. Burlan (Academia de Ciencias de Praga).


Es casi seguro que los cazadores prehistóricos pintaban, antes de salir a cazar, sus muchas veces inmensas presas, ya en la forma como las deseaban, es decir alcanzados y mortalmente heridas por sus armas. Posiblemente estaban seguros de que esta representación mágica del éxito de la cacería, les era propiciatoria para que eso se repitiera luego favorablemente en la realidad.

Además pintaron seguramente escenas de caza también por el mero placer de contar lo que pasó, simplemente como ilustración narrativa o de enseñanza.

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