Chilka
Merlo, San Luis
Argentina

AROMATERAPIA PARA NUESTRO SISTEMA INMUNOLOGICO

na  y  otra vez, trato de imaginarme la cantidad exacta que logra desbordar un vaso de agua o la distancia hacia el precipicio que defina la medida para hacerte caer, respectivamente que te permite salvarte. Cuánto sería eso? 1cm? 2 mm? La quinta parte de 1mm?

La conclusión a que llego, es que eso humanamente no sea cuantificable; entra en lo divino, al igual que la imaginación de un punto o  la de un lapso de tiempo “exacto”.

La diferencia, esa “distancia lógica”, entre que nos caigamos o no, o entre que el vaso resbale o no, puede ser tan pequeña que el valor real no cabe en nuestro entender.

Y tampoco podemos imaginarnos fácilmente en caso de una enfermedad tan severa como es el Cáncer o el SIDA, que algún aceitito pueda curarnos. Ahora, si nos recordamos lo del vaso de agua o lo del precipicio, podemos llegar a la conclusión de que por un lado esa cura por cierto no es muy probable, pero por el otro lado si, podría ser perfectamente posible.

Y diría más, hasta la inesperada sonrisa de un desconocido, o el simple escuchar de una música que nos conmueve por un instante, puede desencadenar el proceso de sanación de prácticamente cualquier enfermedad que padecemos.

Son estos los procesos de curación que solemos denominar “milagrosos”. Y milagrosos son por cierto, tal como es también milagroso todo esa maravilla que es en si el funcionamiento del ser humano físico y psíquico! Y dentro de ello, uno de los aspectos más “milagrosos” es sin duda el sistema protector y defensivo de nuestro cuerpo, a saber, nuestro sistema inmunológico; sistema que, tal como dice la palabra, nos hace hasta cierto punto  “inmune”, respectivamente nos ayuda a sanarnos en caso que nos hayamos enfermados.

SISTEMA INMUNOLOGICO

Nuestra piel, las lagrimas, los estornudos, la acidez natural de nuestro cuerpo, los pelitos que nos crecen en la nariz; todo eso, y mucho más, forma parte de lo que llamamos habitualmente “sistema inmunológico”, pero posiblemente, en cuanto nos referimos a ello, pensamos generalmente en glóbulos blancos, anticuerpos, células B, células T, etc.

Este complejo sistema no ha sido estudiado aún a fondo, pero no obstante ya sabemos bastante bien como funcionan sus principios.

Contamos por un lado con la defensa básica, adquirida genéticamente, que dispara contra todo lo que no es propio del cuerpo, inclusive remedios, transplantes etc.

Por el otro lado se desarrolla, ya desde los primero momentos de nuestra existencia, un sistema inmunológico paralelo, “inteligente”’ que “aprende” durante toda nuestra vida a reconocer nuestros enemigos en forma individual; se podría decir prácticamente con nombre y apellido. 

Archiva las “recetas” exactas de cómo contraatacar tal bacteria o tal virus, y esa circunstancia de defensa con memoria adquirida, es también la razón por la cual funcionan las vacunas que han sido inventadas, como las de Polio, Varicela, Cólera etc. 

En y sobre nuestro cuerpo se desarrolla la vida en forma similar como en la naturaleza y como en todo el Universo en general. Si en ello todo funciona bien, existe una armoniosa desarmonía, en la cual conviven amigablemente sistemas y organismos de la más distinta índole. Todos se arreglan con todos y todos necesitan a todos, dentro de una variedad de diferentes niveles que tienden constantemente a armonizarse, coordinados por nuestro sistema homeostático. Este proceso de nivelación hace fluir al mismo tiempo nuestra energía.

Es ley natural, que en la naturaleza compartan depredadores con depredados y es esa también la razón, por la cual, aún en un cuerpo humano sano, coexisten con nosotros, habitualmente en forma relativamente pacífica, microorganismos “dañinos” ,  bacterias, hongos, virus, etc., las que, en cuando están bajo control, no nos deben preocupar. Solamente tenemos que prestarles atención en cuando descarrilen, y de eso se encarga en primer lugar justamente nuestro sistema inmunológico.

DEFENSA ADQUIRIDA

Aromatherapy - An A to Z

Aromatherapy - An A to Z
por Patricia Davis

Los actores de la primera línea de esta defensa, son los glóbulos blancos, producidos principalmente en la glándula timo, en la médula ósea y en el bazo.

Tenemos allí por una lado a los Fagocitos, que son grandes células blancas que “envuelven” y aniquilan partículas extrañas como p.e. bacterias, pero también eliminan deshechos corporales propios, como células muertas etc. Son verdaderas “carroñeras”, como las llama la aromaterapeuta inglesa Patricia Davis.

El pus de una herida o el moco bronquial está compuesto mayormente por Fagocitos muertos!

DEFENSA CON MEMORIA

Los Fagocitos pueden prestarnos una buena ayuda básica, pero complementario a la labor de ellos contamos también con los servicios de otros organismos como los Linfocitos B y T,  que producen a su vez anticuerpos “inteligentes” que calzan como “hembra”, específicamente preparados para su correspondiente  “macho invasor”, al que reconocen.

Alguna teoría dice que logran eso debido a detalles de la superficie de su estructura celular y otra  presenta la idea que ese reconocimiento tiene que ver con diferencias en su base genética.

Si tenemos en cuenta que nuestro cuerpo puede generar más de 1000 millones de diferentes tipos de estos cazadores especializados, los que llevan c/u consigo el identikit de su enemigo personal, podemos apreciar y admirar la complejidad de todo este fabuloso sistema.

Entre los Linfocitos T contamos con las así llamadas células “T asesinas” (T-Natural Killer), las que son capaces de perforar células cancerígenas para drenarlas para que así se sequen.

Luego tenemos las células ”T colaboradoras”,  que activan y coordinan la producción de los anticuerpos por parte de las células B,  y además existen las muy importantes células  “ T-supresoras”, cuya función es echar agua sobre las llamas, en cuanto el peligro haya pasado.

Lamentablemente esa desaceleración no funciona siempre bien y entonces el sistema inmunológico sigue de alguna forma activo, pero se dirige de repente contra nuestro propio organismo, y entonces podremos tener, sin saber porque, algún problema estomacal, o de intestino, debilidad muscular o hasta p.e. un problema con Esclerosis Múltiple.

También las alérgias tienen generalmente su origen físico en el descontrol del sistema inmunológico, en cuando este es demasiado exigido.

El factor desencadenante de ese descontrol puede ser heredado, pero también puede ser provocado por circunstancias del medio ambiente o de mala calidad de vida: Estrés permanente, miedos etc

Existen también otras formas de malfuncionamiento de nuestro sistema inmunológico y una de las más trágicas, conocida hasta ahora, es la relacionada con la infección mediante los virus denominados HIV 1 y HIV 2, o sea los virus del SIDA.

Estos virus se hospedan en las propias células del sistema inmunológico a las que debilitan y finalmente matan. Usan para ello preferentemente las células T-colaboradoras pero también las T-asesinas y los linfocitos B.

Por suerte no siempre se llega en estas situaciones al extremo; muchas veces queda el virus simplemente hospedado en las células, sin reproducirse por lapso de años o por toda la vida. Si dispara o no depende entre otras de la fuerza y la estabilidad del sistema inmunológico.

OTROS FACTORES QUE INFLUYEN TAMBIEN SOBRE EL SISTEMA

  • Alimentación

  • Agilidad física

  • Consumo de medicamentos

  • Alcohol / Nicotina y otra drogas

  • Luz artificial/natural

  • Edad

  • Excesivo estrés

  • Buena o mala onda en la vida diaria

  • Descanso adecuado

  • Proyecto de vida o falta de ello

  • Situación laboral/económica

  • Amor o falta de ello

  • Respiración

La situación hormonal juega en ese contexto también un papel positivo muy importante, sobre todo las endorfinas (las hormonas de la alegría y de la buena onda), pero en cierto modo también la adrenalina, en cuanto esté producida por estrés moderado de poca duración. Me refiero con ello más que nada al estrés “creativo”,  alternado por siguientes períodos de relajamiento (Homeostasis).

Podemos visualizar el funcionamiento homeostático hormonal en forma de un corazón invertido, con las energias pulsando dentro de un circuito de autoalimentación positiva, que sería exactamente lo contrario del circulo depresivo destructivo que tanto tiene que ver justamente con el debilitamiento de nuestro sistema inmunológico.

 

 

QUE PAPEL JUEGA LA AROMATERAPIA EN TODO ESO?

Vemos p.e. también con relación al tema de la menopausia la forma en la cual aceites esenciales influyen sobre el sistema hormonal de nuestro cuerpo. Lo mismo sucede en caso del sistema inmunológico, donde ciertas esencias ayudan a nuestra defensa, entre otros por el mero hecho de poner nuestra mente y nuestras emociones en “positivo”, con lo que ya ganamos la mitad de la batalla.

Usamos para esa alineación positiva preferentemente los “aceites de la buena onda” y los que relajan, como ser Bergamota y cítricos en general, moderadamente Salvia sclarea y desde ya también Lavanda y Geranio. Bien al caso viene alguno sensual, como Sándalo, Jazmín y Rosa, y también algún aceite para consolidarnos y darnos fuerza como Vetiver, Cedro o Pino.

Las aplicaciones serian vía olfato, en forma de masaje, automasaje, baño de inmersión o también mediante gotaterapia.

Ahora, en lo que se refiere a la “acción inmediata” de ciertas esencias sobre la respuesta buscada, encontramos dos vías:

  • guerra directa  de ciertos aceites en contra de microorganismos dañinos

  • estimulación de los órganos productoras de anticuerpos.

Varias esencias cumplen con ambas funciones. Lavanda, Bergamota Eucalipto y Romero estimulan por un lado el sistema inmunológico y por el otro lado pueden eliminar al mismo tiempo un buen numero de bacterias y virus.

Romero y Geranio activan las glándulas adrenales y el sistema linfático en general y la Pimienta Negra y la Lavanda actúan benéficamente sobre el bazo. También el Tomillo y el Limón son muy interesantes, ya que ambos aumentan poderosamente la producción de glóbulos blancos.

Ahora otro grupo muy importante para mejorar la respuesta del sistema inmunológico son ciertos aceites de la familia “Melaleuca” (a la cual pertenecen también los eucaliptos). Se trata del Cajeput, del Niauli y sobre todo del Tea-tree.

Todos estos aceites actúan por un lado sobre los microorganismos mismos, pero estimulan también nuestras defensas. Se destaca, lo repito, el aceite del Tea-tree, que junto con el de Lavanda y el de Bergamota serían la primera selección para empezar un tratamiento.

Es conveniente alternar entre los distintos aceites, cambiando p.e. cada 20 días el grupo de esencias con el cual uno trabaja.

La acción protectora de aceites esenciales contra enfermedades contagiosas es bien conocida ya desde la antigüedad, debido a numerosos testimonios que nos cuentan que personas influenciadas por aromas y hierbas, tuvieren siempre buenas chances de sobrevivir las en aquel entonces frecuentes epidemias.

Hoy en día esta al alcance de todos nosotros, armarnos con un buen escudo protector aromaterapeutico, simplemente evaporando p.e. en época de gripe o epidemias aceites protectoras en nuestra casa, en el lugar del trabajo o en las habitaciones de nuestros enfermos. Podemos también tomar baños de inmersión o permitirnos de vez en cuando un masaje aromático.

Bueno para evaporaciones ambientales de protección son por ejemplo los aceites de Eucalipto, Clavo de olor, Tomillo y Limón. Una excelente y muy agradable combinación es Clavo de olor con Naranja.

Si uno esta algo apurado, puede armarse la esencia también al 1% sobre alcohol etílico y pulverizar esta mezcla en el ambiente, cuidando de no hacerlo directamente sobre personas, ni sobre animales, plantas o muebles.

CANCER

Una enfermedad como Cáncer, al igual que el SIDA u otros por el estilo, no puede ser encarada por un aromaterapeuta con fines de tratar de curarla en acción solitaria, aún teniendo la certeza de poder ayudar para mejorar la situación.

Debemos concientizarnos que en estos casos es siempre absolutamente necesario corroborar cada acción que proponemos con el profesional médico que tiene a su cargo el caso. Además debemos tener un total conocimiento de los aceites que usamos y de la persona que tratamos.

En el caso de Cáncer es muy importante saber que ningún aceite debe usarse, si al mismo tiempo el paciente está recibiendo quimioterapia y tampoco enseguida de haber terminado con esas aplicaciones. Su cuerpo debe estar primeramente limpio, ayudado por dietas adecuadas, antes de administrar esencias. Este proceso de limpieza puede demorar meses.

Otra precaución con enfermos de Cáncer es respecto a la administración de masajes. Bajo ningún punto de vista deben efectuarse masajes linfáticos ya que mediante ellos podrían moverse células infectadas, derramándolas por el cuerpo, con el peligro de desmejorar drásticamente el cuadro de la enfermedad

A lo sumo pueden aplicarse masajes suaves, sin presión, llevando simplemente las esencias hacia los lugares de “entrada” al organismo, a saber a las zonas donde el sistema sanguíneo está cerca de la superficie de la piel.

Esta forma de masaje suave puede ser también una gran ayuda para pacientes terminales para que acepten con mayor facilidad su situación y para aliviarlos al mismo tiempo de sus eventuales dolores físicos y emocionales.

Para ese fin se prestan especialmente los aceites de lavanda y de ciprés.

La Lavanda ayuda además para regenerar la piel eventualmente quemada en las zonas donde el paciente recibió radiaciones.

Complementarios a los masajes son beneficiosos los baños aromáticos de inmersión, y también es recomendable, en prácticamente todos los casos, el uso de ciertas esencias en forma de gotaterapia.

Todo eso, lo repito con énfasis, solamente en combinación y bajo control de profesional médico.

SIDA

Lamentablemente sabemos ya prácticamente todos de que se trata, pero quizás es importante recalcar que solamente algunos portadores del virus HIV realmente tienen que morir de SIDA. En muchos casos de los infectados funciona el Sistema inmunológico lo suficientemente bien como para controlar la situación, y para ello contamos, entre otros, con la valiosísima ayuda de unos cuantos aceites esenciales, tales como lo descriptos anteriormente.

Lo especial del SIDA es el hecho de que el enfermo tiene que lidiar también muchas veces contra enfermedades “normales”, las en esta caso  llamadas  “oportunistas”, como son gripes fuertes, tuberculosis, infecciones por hongos, psoriasis y demás enfermedades de la piel. Eso por un lado porque el sistema inmunológico del cuerpo está dañado y por el otro, debido a la pesada carga que significa de por si la problemática de esta enfermedad sobre las emociones del enfermo.

Es por esa razón que es de vital importancia para el enfermo de SIDA de ser influenciado durante todo el tratamiento sobre todo también por esencias de  “buena onda”, y entre ellos especial por la de Lavanda.

Como aceites para el “trabajo directo” recuerdo otra vez sobre todo Tea-tree, Niauli y Tomillo.

También en caso de SIDA hay que saber que no deben administrarse aceites esenciales ni durante, ni seguida después de recibir quimioterapia, tal como puede ser p.e. en caso que el enfermo padezca de Sarcoma de Kaposi.

Quiero recalcar que, al igual que en caso de Cáncer, nuestra ayuda como aromaterapeutas debe desarollarse solamente en combinación y supervisado por el médico o el hospital que atiende habitualmente al paciente.

Como formas de administrar los aceites parecen como más indicadas los baños de inmersión y eventualmente la gotaterapia, controlando previamente que los aceites usados no provoquen reacción agresiva sobre la piel.

MANDAMIENTOS COMPLEMENTARIOS AL TRATAMIENTO AROMATERAOPEUTICO

Estos valen en general para  todas las enfermedades donde juega un rol destacado el Sistema Inmunológico. Diría más, no solamente para ello, sino para casi todas las enfermedades que podríamos padecer y diría más aún: la atención a los puntos a continuación nos viene bien en todo momento y para toda circunstancia ya que su cumplimiento nos ayudará a mejorar enormemente nuestra calidad de vida en general.

Estas reglas doradas son:

  • Buscar un sentido para nuestra vida

  • Tomar acción positiva, aunque sea solamente de vez en cuando y aunque sea solamente para hacer trivialidades “postergadas”, como escribir una poesia, colgar un cuadro, ordenar un armario, etc.
  • Comer sanamente y en forma lo más natural posible (sin dejar de pecar de vez en cuando un poquito, sí eso nos urge
  • Beber abundante (mínimo 2 litros por día), siempre que no sea únicamente Coca Cola
  • Cuidar de ir regularmente de cuerpo
  • Tratar de vivir en aire no contaminado
  • Caminar lo más que podamos
  • Dormir bien, si es posible también la siesta
  • Rodearnos de personas con buena onda
  • Ser amable y cariñoso con los demás
  • Ser generoso con los demás
  • Cuidar nuestra salud en general, asimismo como también a nuestro aspecto
  • Gratificarnos de vez en cuando con algo lindo, tanto a nivel físico/material, como también a nivel espiritual o emocional
  • A partir de los aprox 40 años de edad realizar en lo posible uno o dos ayunos de una semana por año (bajo control y supervisión médica en caso que no haya práctica de ayuno)
  • Tratar de no tener problemas laborales, ni financieros
  • Hacer ejercicios de respiración profunda (pero convenientemente no atrás de un colectivo en marcha)
  • Buscar el gusto de meditar por lo menos una vez por día aunque sea solamente por pocos minutos. Si uno sabe como hacerlo, tanto mejor, y si uno no lo sabe, tampoco importa ya que nunca puede fallar, sea como sea que lo hagamos!
  • Masajearse una o dos veces por día las orejas y también los dedos y las manos. Eso no cuesta nada y nos ahorrará considerablemente en nuestros gastos en medicamentos
  • Permitirse, si es posible, recibir de vez en cuando un masaje o un baño aromático
  • Encontrar una buena relación con Dios y sus amigos

 

Si hacemos todo eso, posiblemente forzaremos a unos cuantos dueños de cementerios privados a transformar sus predios en canchas de golf, ya que su otro negocio se irá, por lo menos por un buen tiempo, al tacho.

El presente trabajo encara básicamente los aspectos superficiales del tema; es decir las posibilidades “alopáticas” de una eventual curación. Ahora eso no es suficiente para recomponer el desajuste que de fondo provocó el problema. Encontrar las verdaderas causas suele ser en estos casos aún más difícil que la curación física misma.

Al respecto recomiendo la lectura de Acerca de Arquetipos y sobre todo el muy conocido libro de Thorwald Dethlefsen y Ruediger Dahlke La enfermedad como camino, en el cual ellos dedican a los temas tratados una vista desde otro ángulo.

 

Carlos Drescher

P.D.: Si no me expresé con suficiente claridad en uno u otro punto, o si le surge alguna duda adicional, le invito a contactarme vía mail: carlos@drescher.com.ar
y le contestaré lo mejor que puedo.

 

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