Chilka
Merlo, San Luis
Argentina
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QUE PAPEL JUEGA LA AROMATERAPIA EN TODO ESO?

Vemos p.e. también con relación al tema de la menopausia la forma en la cual aceites esenciales influyen sobre el sistema hormonal de nuestro cuerpo. Lo mismo sucede en caso del sistema inmunológico, donde ciertas esencias ayudan a nuestra defensa, entre otros por el mero hecho de poner nuestra mente y nuestras emociones en “positivo”, con lo que ya ganamos la mitad de la batalla.

Usamos para esa alineación positiva preferentemente los “aceites de la buena onda” y los que relajan, como ser Bergamota y cítricos en general, moderadamente Salvia sclarea y desde ya también Lavanda y Geranio. Bien al caso viene alguno sensual, como Sándalo, Jazmín y Rosa, y también algún aceite para consolidarnos y darnos fuerza como Vetiver, Cedro o Pino.

Las aplicaciones serian vía olfato, en forma de masaje, automasaje, baño de inmersión o también mediante gotaterapia.

Ahora, en lo que se refiere a la “acción inmediata” de ciertas esencias sobre la respuesta buscada, encontramos dos vías:

  • guerra directa  de ciertos aceites en contra de microorganismos dañinos

  • estimulación de los órganos productores de anticuerpos.

Varias esencias cumplen con ambas funciones. Lavanda, Bergamota, Eucalipto y Romero estimulan por un lado el sistema inmunológico y por el otro lado pueden eliminar al mismo tiempo un buen número de bacterias y virus.

Romero y Geranio activan las glándulas adrenales y el sistema linfático en general y la Pimienta Negra y la Lavanda actúan benéficamente sobre el bazo. También el Tomillo y el Limón son muy interesantes, ya que ambos aumentan poderosamente la producción de glóbulos blancos.

Ahora otro grupo muy importante para mejorar la respuesta del sistema inmunológico son ciertos aceites de la familia “Melaleuca” (a la cual pertenecen también los eucaliptos). Se trata del Cajeput, del Niauli y sobre todo del Tea Tree.

Todos estos aceites actúan por un lado sobre los microorganismos mismos, pero estimulan también nuestras defensas. Se destaca, lo repito, el aceite del Tea Tree, que junto con el de Lavanda y el de Bergamota serían la primera selección para empezar un tratamiento.

Es conveniente alternar entre los distintos aceites, cambiando p.e. cada 20 días el grupo de esencias con el cual uno trabaja.

La acción protectora de aceites esenciales contra enfermedades contagiosas es bien conocida ya desde la antigüedad, debido a numerosos testimonios que nos cuentan que personas influenciadas por aromas y hierbas, tuvieren siempre buenas chances de sobrevivir las en aquel entonces frecuentes epidemias.

Hoy en día está al alcance de todos nosotros, armarnos con un buen escudo protector aromaterapéutico, simplemente evaporando p.e. en época de gripe o epidemias aceites protectoras en nuestra casa, en el lugar del trabajo o en las habitaciones de nuestros enfermos. Podemos también tomar baños de inmersión o permitirnos de vez en cuando un masaje aromático.

Bueno para evaporaciones ambientales de protección son por ejemplo los aceites de Eucalipto, Clavo de olor, Tomillo y Limón. Una excelente y muy agradable combinación es Clavo de olor con Naranja.

Si uno está algo apurado, puede armarse la esencia también al 1% sobre alcohol etílico y pulverizar esta mezcla en el ambiente, cuidando de no hacerlo directamente sobre personas, ni sobre animales, plantas o muebles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estimulación para producir anticuerpos



 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conviene alternar los distintos aceites


CANCER

Una enfermedad como Cáncer, al igual que el SIDA u otros por el estilo, no puede ser encarada por un aromaterapeuta con fines de tratar de curarla en acción solitaria, aún teniendo la certeza de poder ayudar para mejorar la situación.

Debemos concientizarnos que en estos casos es siempre absolutamente necesario corroborar cada acción que proponemos con el profesional médico que tiene a su cargo el caso. Además debemos tener un total conocimiento de los aceites que usamos y de la persona que tratamos.

En el caso de Cáncer es muy importante saber que ningún aceite debe usarse, si al mismo tiempo el paciente está recibiendo quimioterapia y tampoco enseguida de haber terminado con esas aplicaciones. Su cuerpo debe estar primeramente limpio, ayudado por dietas adecuadas, antes de administrar esencias. Este proceso de limpieza puede demorar meses.

Otra precaución con enfermos de Cáncer es respecto a la administración de masajes. Bajo ningún punto de vista deben efectuarse masajes linfáticos ya que mediante ellos podrían moverse células infectadas, derramándolas por el cuerpo, con el peligro de desmejorar drásticamente el cuadro de la enfermedad.

A lo sumo pueden aplicarse masajes suaves, sin presión, llevando simplemente las esencias hacia los lugares de “entrada” al organismo, a saber a las zonas donde el sistema sanguíneo está cerca de la superficie de la piel.

Esta forma de masaje suave puede ser también una gran ayuda para pacientes terminales para que acepten con mayor facilidad su situación y para aliviarlos al mismo tiempo de sus eventuales dolores físicos y emocionales.

Para ese fin se prestan especialmente los aceites de lavanda y de ciprés.

La Lavanda ayuda además para regenerar la piel eventualmente quemada en las zonas donde el paciente recibió radiaciones.

Complementarios a los masajes son beneficiosos los baños aromáticos de inmersión, y también es recomendable, en prácticamente todos los casos, el uso de ciertas esencias en forma de gotaterapia.

Todo eso, lo repito con énfasis, solamente en combinación y bajo control de profesional médico.

SIDA

Lamentablemente sabemos ya prácticamente todos de que se trata, pero quizás es importante recalcar que solamente algunos portadores del virus HIV realmente tienen que morir de SIDA. En muchos casos de los infectados funciona el Sistema inmunológico lo suficientemente bien como para controlar la situación, y para ello contamos, entre otros, con la valiosísima ayuda de unos cuantos aceites esenciales, tales como lo descriptos anteriormente.

Lo especial del SIDA es el hecho de que el enfermo tiene que lidiar también muchas veces contra enfermedades “normales”, las en esta caso  llamadas  “oportunistas”, como son gripes fuertes, tuberculosis, infecciones por hongos, psoriasis y demás enfermedades de la piel. Eso por un lado porque el sistema inmunológico del cuerpo está dañado y por el otro, debido a la pesada carga que significa de por si la problemática de esta enfermedad sobre las emociones del enfermo.

Es por esa razón que es de vital importancia para el enfermo de SIDA de ser influenciado durante todo el tratamiento sobre todo también por esencias de  “buena onda”, y entre ellos especial por la de Lavanda.

Como aceites para el “trabajo directo” recuerdo otra vez sobre todo Tea Tree, Niauli y Tomillo.

También en caso de SIDA hay que saber que no deben administrarse aceites esenciales ni durante, ni seguida después de recibir quimioterapia, tal como puede ser p.e. en caso que el enfermo padezca de Sarcoma de Kaposi.

Quiero recalcar que, al igual que en caso de Cáncer, nuestra ayuda como aromaterapeutas debe desarollarse solamente en combinación y supervisado por el médico o el hospital que atiende habitualmente al paciente.

Como formas de administrar los aceites parecen como más indicadas los baños de inmersión y eventualmente la gotaterapia, controlando previamente que los aceites usados no provoquen reacción agresiva sobre la piel.

 

 

 

 

 

 

Corroborar con el profesional médico

 

 

 

 

 

 

Cuidado con los masajes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Especialmente la Lavanda

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