Aromaterapia Chilka - Dahlke: La Enfermedad como Lenguaje del Alma
Chilka
Merlo, San Luis
Argentina
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Ahora, es considerablemente más elegante y razonable y por cierto, menos desagradable y mucho menos doloroso, aprender directamente a través de nuestro ser consciente, sin tener que sufrir primeramente el asunto a nivel físico. De esta manera tenemos la chance de una genuina forma de prevención.

Hoy en día hablamos, por ejemplo, a menudo de alternativas formas de prevención de cáncer, a pesar que en realidad nos referimos solamente a su reconocimiento en estado temprano. Desde ya es mejor ser temprano consciente de un problema, en vez de tarde, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con prevención. Una genuina profilaxis significa obviar la necesidad de síntomas físicas, mediante una dedicación voluntaria al tema dentro de un nivel espiritual.



El que entiende a la enfermedad como un lenguaje del alma, experimenta en primer plano en su propio cuerpo, que forma y contenido
pertenecen siempre juntos, o, como lo expresó Goethe: "Todo lo que es pasajero es un símbolo".

La enfermedad es el aspecto formal de un contenido espiritual, o, en otras palabras: los síntomas son la encarnación de temas espirituales.

Las enfermedades son de hecho meramente alternativas formas de un lenguaje corporal especial; por cierto el más popular medio de comunicación sobre la tierra.

No obstante, a pesar de ser el comunicador más popular, ese hecho es en nuestra cultura solamente entendido en forma consciente por muy pocas personas.

Pero no sería demasiado difícil, concientizarnos al respecto, ya que no solamente hablan nuestros cuerpos, sino usamos además contínuamente metáforas físicas en nuestro hablar: si agarramos algo, o si lo entendemos, si algunas cosas nos ponen nervioso o si otras nos invaden la cabeza, si tomamos algo a pecho o lo sentimos como un golpe, si temblores nos corren por el cuerpo o si algo nos saca el aliento, el lenguaje es siempre psicosomatico y demuestra una conexión entre alma y cuerpo, la cual nuestra sociedad redescubre poco a poco.

Adicional a este lenguaje del cuerpo y expresados en la simple descripción de síntomas, subrayados mediante expresiones coloquiales, proverbios e imágenes, están también a nuestra disposición los hallazgos de la medicina ortodoxa, para ayudarnos a interpretar nuestros síntomas.

Desde ya, la descripción formal de los procesos patológicos es correcta y de ninguna manera superflua. No sería posible seguir la trama de una obra de teatro, si no hubiera un escenario; sin iluminación todo estaría oscuro y sin vestimenta toda la obra sería mucho menos expresiva - hasta quizás embarazosa.

De la misma forma es esta visión esotérica de ninguna manera dirigida en contra del establishment médico, sino es más bien pensado de complementarlo.

Debido a eso es innecesario asumir una posición en contra de la medicina ortodoxa, la que es, por cierto, casi exclusivamente dedicada al cuerpo físico, pero en ello, y en este nivel, es incomparablemente exitosa, para realizar los "trabajos de reparación".

Alguien que se molesta por que los practicantes médicos modernos no se preocupan por la persona en su totalidad, puede compararse con un visitante de una pileta cubierta en la ciudad, que se queja de falta de visión al mar, aunque que esa visión nunca le fue prometida, y a pesar de tener el encima toda la libertad de deplazarse a la costa, en cuando le plazca.

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