n cuando una acción,
un comportamiento o un remedio es presentado como "milagroso"
o "universal", suelo desconfiar, pero en caso del aceite de Tea
Tree, estoy tentado en aceptar esta calificación superlativa,
ya que este aceite sirve para tantas cosas benéficas y contra
tantos males que lo de "milagroso" parece realmente justificado.
El
Melaleuca alternifolia, tal el nombre científico de esta planta,
es un árbol de altura mediana, que raras veces supera los 5 a 6
metros, originario de una zona pantanosa sobre la costa norteña de
Newsouthwales en Australia. Pertenece botánicamente a la familia
de las myrtaceas, al igual que otros árboles importantes para la
Aromaterapia, como los Eucaliptus, el Cajeput y el Clavo de
olor.
En
caso del Tea Tree se obtiene el aceite por destilación de sus
hojas mediante arrastre por vapor de agua. Su aroma es fuerte,
típico, balsámico, similar al del eucaliptus o al del cajeput. El
aceite es normalmente incoloro, pero de vez en cuando se presenta
también con un color amarillento claro.
Químicamente tiene una estructura muy compleja, siendo
constituido por más de medio centenar de diferentes componentes.
Para su acción terapéutica son dos de ellos de fundamental
interés: por un lado el cineol y por el otro el Terpinen-4-ol. Los
dos juegan un importante papel en la acción terapéutica del Tea
Tree, pero el primero, en exceso, produce irritaciones sobre la
piel y sobre todo en las zonas mucosas, razón por la cual se
determinó las características de un aceite "bueno" de Tea Tree
según su contenido en justamente cineol y terpinen-4-ol. Del
último, o sea del terpinen-4-ol debe tener por lo menos un 30% y
de cineol, por el otro lado, no más del
15%.