a planta de Salvia sclarea es una de estas cosas que no
se puede evitar de tocar para olerla, no tanto por lo agradable,
sino más por lo extraño y casi rechazable que parece al principio
su fragancia; pero es rechazable solamente, hasta que uno le toma
el gusto, igual que en caso de la cerveza y del Whisky para los
bebedores, o del caviar para los caviareros.
Si
ando por el campo y me encuentro con una planta de ruda o
duraznillo o cosa por el estilo, paso casi automáticamente la mano
sobre ellas, sintiendo sus aromas extraños, casi asquerosos, pero
no obstante repito esa acción una y otra vez, porque estos olores,
casi hediondos al principio, llegan a ejercer no obstante, poco a
poco, una fuerte atracción, muy difícil de ignorar.
En
el caso de la Salvia sclarea, por cierto, las cosa no son tan
extremas, pero rara es su fragancia sin duda, pero también es
atractiva y atrapante!
Es
una planta herbácea muy vigorosa y vistosa, sobre todo en época de
su multicoloreada floración. Font Quer la califica como una
"salvia soberbia". Llega al metro y medio de altura y es, tanto
por su tamaño como también por su apariencia en general totalmente
diferente a su prima, la salvia officinalis, nuestra bien conocida
salvia de cocina la que es más bien bajita, gris y
severa.
No
pude descubrir hasta ahora con exactitud el hábitat de origen de
la Salvia sclarea, pero aparentemente vino de las cercanías del
Mediterráneo. Sus apetencias indican también en esta dirección ya
que le gusta suelo calcáreo ligero, de buen drenaje.
Se
siente bien en las montañas, se conforma con poca lluvia y le
gusta mucho el sol.
Hoy
en día se cultiva la Salvia sclarea principalmente en Rusia,
Francia, Italia, Yugoslavia y España.
Su
aceite se obtiene por destilación mediante arrastre por vapor de
agua de la planta en flor. Es claro, incoloro y tiene un aroma
típico, inconfundible, cálido por un lado pero al mismo tiempo
también áspero, casi resinoso, con un leve toque a
almizcle.