Chilka
Merlo, San Luis
Argentina





primer remedio preludio

  • Fusiones desmesuradas de empresas, junto con la desaparición de empresarios de verdad


En los modernos conceptos de fabricación se procura últimamente producir preferentemente sobre pedido, bajo lema del famoso "just in time", el justo en tiempo, y el "just so much", el justo lo necesario, reemplazando la tradicional fabricación standard para stock.

Suena lógico entonces que la economía en general quizás debería transitar también este camino, buscando una pulverización de las grandes estructuras. Eso significa "desracionalizar" e individualizar, en claro contraste con las aún generalizadas directivas globalizadoras.

En los EE UU existe ya desde unos años una clara tendencia en este sentido. Allá, cada vez mayor cantidad de emprendedores abandonan sus, generalmente no mal cotizados, puestos dentro de alguna gran organización, para, no obstante, encaminar con éxito su propia pequeña empresa, y parece que allí en el Norte no les va ahora muy mal con este sistema!!



Cuáles podrían ser entonces las metas básicas del futuro?

  • Desarrollar pequeñas pero eficaces emprendimientos no contaminantes, convenientemente ubicadas sobre todo el territorio del respectivo país, considerando en la elección tanto las características del proyecto mismo, como también las del lugar elegido.

    Base imprescindible para encarar estas granjas, o pequeñas industrias, o lo que sea, debe ser una actualizada y certera información acerca de las realidades del negocio en cuestión, tanto en lo que se refiere a la tecnología involucrada, como también respecto a sus posibilidades de comercialización, sea local, sea en el extranjero.

    Eso significa, que paralelo a la dedicación productiva, deben existir eventualmente confiables sistemas cooperativos o cámaras empresariales que puedan ayudar, si fuera requerido, en la comercialización del producto.

  • Evidentemente ni aceros, ni automóviles, ni similares conviene producir en el patio de la cocina; para ello se seguirá necesitando fábricas de cierta envergadura, pero estas deberán no obstante mantener adecuados tamaños máximos, aún en presencia de "peligrosos" competidores, a los cuales, con justo derecho, uno quiere ganar puntos. Empero los criterios de comercialización no deberán enfocarse a hacer mercado solamente mediante política de precios bajos, sino principalmente basados en excelente prestación de servicio.

    Eso sueña comercialmente anacrónico y difícilmente de realizar, pero por el otro lado existen múltiples ejemplos de empresas que logran mantenerse sanamente en el tiempo, justamente no basando su éxito en bajos precios, sino fundamentalmente en calidad y servicio.

    La meta es tener un producto adecuado, a un precio aceptable y lograr llevar este mensaje en forma creíble hacia los potenciales compradores.

  • Reemplazar en algunos casos la adquisición a terceros por propia elaboración y/o fabricación. Eso no significará una reducción traumática del mercado ya que todos trabajaríamos de todos modos, simplemente lo haríamos en mayor porcentaje para nosotros mismos.

    Desde ya deberían encargarse los trabajos "especializados", como electricidad, plomería, medicina, zapatería, alfarería etc., en lo posible a los expertos, los que merecen vivir de esa su especialidad, pero hay ciertas cosas que no vienen mal, si uno se dedica de vez en cuando a ellas, aunque sea parcialmente.

    Una de estas consignas sería por ejemplo manejar una pequeña huerta casera, tanto para aprender y entender las cosas de la tierra, como también para ayudarse al bolsillo.

    Les quiero recordar en ese contexto lo antemencionado respecto a mi propia experiencia durante la posguerra en Alemania, donde me di cuenta que fácil es en realidad, y sobre todo empujado por la necesidad, generarse uno mismo una buena parte de los alimentos diarios.

    Para lograr eso, se requiere, aparte de un poquito de tierra y agua, solamente una adecuada educación al respecto.

    En la Argentina falta principalmente lo último, es decir la conciencia y el conocimiento práctico de manejar una huerta.

    Ahora, si eso es el único problema, cambiar eso, no debería ser demasiado difícil, no cierto!?

    Hagan la prueba: pónganse en el balcón o en el techo de la casa o donde sea, algunos almácigos y planten aunque sea radicheta, que sale muy fácil de semilla. Van a ver que se cansarán luego, cosechar y comerlo!!!

En la Facultad de Agronomía de la UBA es famoso un profesor, el Ing. Juan Valla, quien era fanático de meter a sus alumnos esta idea en la cabeza. Yo llegué a conocer la terraza de su casa, lleno de todo tipo de plantas que él cultivaba allí, en parte para demostrarlos y enseñar así a sus alumnos, y en parte importante para comérselas. (A las plantas!)

Si elaboramos nosotros mismos algunos de los elementos que necesitamos, nos quedarán luego disponibles fondos para gastar en otras cosas, hasta quizás en algún lujito, con lo que uno incentivaría a su vez la industria de los justamente "pequeños lujitos".

El próximo paso dentro de esa filosofía sería una economía con fuerte injerencia de sistemas de trueque, lo que es todo un tema por si solo! Para ello tendremos que empezar a pensar otra vez en forma tribal, más o menos así como si viviésemos aún en las cavernas. Suena loco, pero eso es exactamente la base de la más moderna economía "global". En la práctica significa eso, que uno tiene que empezar a comprar al vecino, y este a su vez compraría a uno mismo. Economía de barrio!

Comprar en la Argentina pelotas de fútbol hechos en la Indonesia es estúpido y además criminal por una serie de razones! De Indonesia si debiésemos comprar también, desde ya, pero otras cosas, como nuez moscada, aceite de palma, o cosas por el estilo. Las pelotas tenemos que encargar al pelotero a la vuelta de casa, o, a lo sumo, a esa fábrica de pelotas en Trenque Lauquen!!

Por alguna misteriosa razón nos cuesta comprar a los cercanos, a los amigos. Yo estuve por unos años bastante activo dentro del movimiento del Cultivo Orgánico en la Argentina. Hicimos juntos experiencias, dimos cursos, generamos interés en la gente y tratábamos vender nuestros productos. Empero, casi como una maldición, prácticamente no nos comprábamos entre nosotros mismos. Y me sigue pasando ahora todavía lo mismo con nuestros productos, que mientras tanto ya son vastamente aceptados por muchísima gente, pero entre estos compradores, por la mismísima misteriosa razón, hay muy muy pocos de mis "amigos"!!

Será porque nos desconfiamos tanto uno al otro? O por envidia? O porque pensamos que el amigo debería regalarnos sus cosas y no ganar plata con nosotros? ¿ O porque pensamos que hay que cumplir la regla de oro que no hay que hacer negocios con amigos? O pensamos que nos va a defraudar? O quizás no seamos amigos?

La verdad es, que no sé de donde viene ese mambo, pero si sé, que sería muy saludable que demos vuelta a esa no muy saludable costumbre!!!

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