Chilka
Merlo, San Luis
Argentina

Ahora, con todo el desastre que armamos,
qué o quién pueda salvarnos?

Los mexicanos, por cierto no tienen problemas al respecto porque siempre pueden llamar al Chapulin Colorado, pero a nosotros, que no disponemos de tales recursos, no nos queda otra que poner nosotros mismos manos a la obra e inventarnos algo que nos sirva.

No pretendo que lo que expongo a continuación, sea necesariamente lo correcto en todos los aspectos; me conformo ya, si uno u otro de lo digo, sirva aunque sea como puntapié inicial, para que personas capacitadas empiecen a pensar y actuar correspondientemente.

Para ello tenemos en favor que Dios nos ha dado fuerzas casi ilimitadas para afrontar en caso de real necesidad, problemas inmensas e insolucionables en situaciones "normales".

Mi seguridad al respecto, y en este caso referido puntualmente a la posibilidad de poder armar un sistema socioeconómico, dentro del cual existe un lugar para todos, no me viene de fantasías pseudo-socialistas, sino en gran parte de propias experiencias vividas durante la posguerra en Alemania.

Yo era chico en aquel entonces, pero me marcó para toda la vida poder apreciar el tremendo potencial que puede surgir de una comunidad, forzada de vivir dentro de un mercado prácticamente cerrado y basado de gran manera en el autoabastecimiento.

Ese famoso "milagro alemán", a mi criterio no fue en absoluto únicamente posibilitado, "por lo especial que es este pueblo en ese sentido". Nada que ver! Estoy seguro que cualquier grupo y cualquier Nación del mundo lo podría de la misma forma, si las circunstancias lo llevan hacia ello!!

En aquel entonces, hablo del 1945 hasta más o menos el 1955, todos allá plantábamos papas, lechugas y tomates, hacíamos mermeladas, mosto y encurtidos (con especial dedicación, desde ya, al chucrút!), y hasta había lugar para tabaco, para lo cual cada adicto tenia desarrollado su especial "tecnología".

Ibamos al bosque para buscar semillas de haya para obtener de ello aunque sea un poquito de aceite, o rastreamos los campos cosechados de trigo para levantar algunas espigas perdidas que habían quedado desparramados, ya que algo de harina se podía sacar de ellos.

Pero igual y quizás justamente debido a todo eso, lo pasamos bien; nadie se moría ni de hambre ni de angustias. Se trabajaba mucho en común entre los vecinos y me recuerdo bien del buen ambiente y la buena onda en la que vivíamos, a pesar de todo, tanto grandes como chicos.

Por cierto había también algunos "malhechores" que no encajaban correctamente, y me recuerdo hasta hoy de uno, un vecino, que tenía fama de robar conejos, pero también con él pudimos convivir!

Desde ya otras épocas, otras circunstancias y otras necesidades que hoy en día, o no ???!

Quizás es interesante, pensar otra vez, como una alternativa más, en una simple economía de trueque, donde cada uno le da a la sociedad lo mejor que puede lograr, para recibir de ella a su vez la correspondiente devolución.

Mi padre fabricaba en aquel entonces en casa, en su tiempo libre, zapatos y cada tanto, cuando terminaba un par, se marchó al campo para trocarlos, y era como Navidad cuando luego volvía con una mochila llena de maravillas.

Y el no era el único, prácticamente cada uno tenia una "especialidad", aprovechable para algún intercambio de interés recíproco.

Veo todavía un tío mío aparecer en casa con su VW medio destartalado, lleno de ollas y sartenes que el fabricado en su casa, y los que vendía donde podía.

Ese tipo de situaciones y conductas se encuadraban en forma perfecta dentro de la economía "global" del allá y aquel entonces.

Claro es, que no sería razonable, rebobinar lisa - y llanamente hoy en día una estructura idéntica. Estamos en otra época y muchas cosas avanzaron en demasía para poder volver. Seria necio tratarlo, pero por el otro lado, avanzamos también en forma demasiado peligrosa hacia un abismo en cuyo borde cada vez menos personas tienen posibilidad de vivir una vida razonable.

En esta situación es permisible, y diría más que eso: imprescindible, analizar con detenimiento todas las alternativas soluciones, y bienvenidas sean las que resulten convenientes, aunque una u otra parezca quizás arcaica!

Debemos tenerlo claro que las metas principales ya no pueden ser más las que se enseñan hoy en día normalmente en las Facultadas Económicas de las Universidades del mundo, sino hace falta reencontrarnos con la tarea de reemplazar el crecimiento y la expansión meramente elitista, por una posible convivencia racional y sustentable de todos los habitantes del mundo.

Ghandi tenia absoluta razón en cuando buscaba para la India una industrialización basada principalmente en mini-industrias, ya que sabia perfectamente que una economía "moderna" iba generar a lo largo para su país más pobreza que bienestar!

Cuáles serían entonces las metas que deberíamos enfocar?

Enumero solamente algunas válidas especialmente para países como la Argentina, y para avanzar en ello en forma más o menos ordenado, seguiré el camino de los 7 pecados enfocados antes.

Trato de ver para ello alternativas variables que benefician en el tiempo mayor cantidad de personas que nuestro sistema actual, sin querer por eso igualar comunisticamente a todo el mundo al mismo nivel de bienestar. Ahora si, todo eso basado en formas que permiten la autosustención en el tiempo.



INTERMEZZO 2

"Si alguien tiene una buena idea,
es porque muchos otros la tienen también
al mismo tiempo"

Gustav Meyring

En estos días, que estoy repasando estos temas, hablo con muchas personas sobre ello, sobre toda para encontrar diversidad de opiniones acerca de los chances de poder revertir la situación.

Hasta ahora encontré en mis interlocutores una abundante mayoría que no me toman en serio. Los que me quieren, se sonríen y me dicen que eso sería muy lindo, pero que estoy soñando, y otros seguramente piensan directamente que estoy gaga..! "Como se puede pensar hoy en día seriamente en parar la globalización"!

A veces dudo yo mismo, pero luego estoy otra vez seguro, no solamente que es posible, sino más que eso, que es una absoluta necesidad para todos, inclusive para aquellos que navegan hoy todavía felices y contentos sobre la ola de la fantasiosa economía del Fondo Monetario Internacional.

Debido a la Ley de Resonancia, me llegan, desde que estoy en el tema, continuamente informaciones relacionados, que van desde noticias que tal o cual pequeña empresa maneja desde este vallecito en Chubut un interesante negocio con berries, o con truchas ahumadas o de artesanías o lo que sea, hasta las ya casi vertiginosas informaciones sobre el Banco Grameen (del Profesor Muhammad Yunos, el "banquero de los pobres") cuya actividad exitosa empezó ahora también en la Argentina.

Y finalmente, como broche de oro, la inspiradora y alucinante puesta en marcha de diferentes proyectos basados en la agenda 21.

Sobre todo eso, y más, hablaremos ahora:

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