Chilka
Merlo, San Luis
Argentina

 

Desde la Secretaria de Recursos Renovables de la Gobernación de la Provincia de Córdoba se lanzó hace unos años un programa de educación hacia el ambiente "yuyero" de la provincia, con la idea de parar, o por lo menos minimizar, los daños por exterminio de cada vez más especies de aromáticas en las Sierras Centrales.

La razón de la paulatina desaparición de estas plantas es que los recolectores las arrancan simplemente con raíz y todo, como para juntar lo más rápido posible mayor cantidad de peso de plantas, motivado en ello también por el miserable pago que reciben normalmente por parte de los acopiadores.

Por ese despilfarro desapareció por ejemplo ya la peperina en el Valle de Punilla casi por completo, pero por suerte aún no tanto al otro lado de las montañas, a saber sobre el faldeo de la "costa" occidental de los Comechingones.

Con todo el fervor de un verdadero conservasionista mandé en aquél entonces en la zona de Merlo, San Luis, en varias oportunidades recolectores a la montaña. Los equipé con tijeras y les expliqué como tenían que cosechar.

Siendo personas de mi confianza, cumplieron al pie de la letra con mis instrucciones, pero volvieron cada vez, después de muchas horas de trabajo, con solamente muy muy poca peperina.

Para mí era claro entonces, que no había ninguna posibilidad de convencer a esta gente de hacer un trabajo ecológico, teniendo que compensar ellos su menor ganancia meramente con el pensamiento del futuro bienestar de sus biznietos. Si ellos necesitan ahora toda la plata que podían conseguir, para comprar harina, yerba mate, zapatos y vino, lo del futuro, definitivamente es para ellos algo del futuro.

El camino, por lo menos en lo que se refiere a la peperina, me quedó claro: no tenia sentido luchar una guerra, tratando de lograr lo inlograble, sino buscar la vuelta para conservar esta aromática de otra manera, y haciendo ganar a la gente al mismo tiempo más plata que ahora.

Lo logramos con un sistema de cultivo más o menos domesticado de este yuyo. No hice grandes extensiones, pero en ensayos extensivos propagamos mediante semilla, trasladamos a campo y las plantas se desarrollaron en forma perfecta en lugares de fácil acceso y en grandes poblaciones, con lo que sí, la recolección ecológica mediante tijera sería totalmente rentable y razonable.

Quiero decir con esta historia que no se logra nada, si los involucrados tienen que pagar el precio para ello permanentemente con su sacrificio. Se debe definitivamente encontrar la forma, para que también ellos salgan ganando, dentro del concepto que uno quiere implantar.

Me vino en mente esa realidad en cuando leí hoy, domingo 27 de agosto del 2000, en el diario LA NACION el excelente trabajo de la ya antemencionada periodista Teresa Morresi, con titulo "La Argentina que puede desaparecer", en el cual describe principalmente una investigación realizada durante varios años por la Dra. Marcela Benitez, geógrafa y socióloga, quien enfoca sobre las razones de la paulatina desaparición de más de medio millar de pueblos del interior de la Argentina.

Recomiendo muy mucho la lectura de este articulo, que no tiene desperdicio, y cuyo resumen significa ni más ni menos, que las razones de este abandono son prácticamente las mismas que las inherentes al día 30 de mi laguna.

No quiero, a esta altura de mi trabajo, repetir otra vez todo los malos del caso, sino, justo lo contrario, me permito simplemente copiar del trabajo mencionado los puntos claves, a saber la apertura del cielo después del paso del frente de tormenta.

Dice Teresa Morresi al final de su articulo:

Casos que inspiran

La falta de políticas de desarrollo regional no ha sido excusa en nuestro país que los pobladores bajaran los brazos.

Muchos son los ejemplos que muestran como se las arreglan para no sucumbir ante la calma chicha de los gobiernos, evitar el éxodo y revitalizar la situación económica de donde viven.

En Misiones, por ejemplo, con la ayuda del INTA y el Programa Social Agropecuario de la Provincia ( PSA), más de 2000 familias comenzaron a hacer una minirevolución productiva. Deseosos de salir del monocultivo del tabaco y liberarse del efecto de los productos químicos que se usan en las plantaciones, comenzaron a cultivar hortalizas en huertas familiares ecológicas. De a poco fueron dando vida a una "canasta" de vegetales y otros productos de granja que comercializan, inclusive con valor agregado, en 25 ferias francas en diversas localidades de la provincia.

(Nota: Completa Teresa Morresi esa noticia con otro artículo, publicado en la sección de Economia del diario La Nación del día 2.10.2000, informando que el proyecto de Misiones está ya teniendo hijos también en otras provincias, a saber en Salta y Entre Rios!!)

En la desolada puna jujeña se juegan por una vida mejor. Por esos parajes del mundo anda, por caso, Rosario Quispe de Andrade, fundadora de la organización Mujeres Perseverantes, no solo trabajando para obtener mayor asistencia médica, sino además probando con la gente la producción de fibra de camélidos, y además de variedades de papa que maravillarán a los chefs.

También en las tierras jujeñas está Bárbara Holzer, una bióloga alemana que se enamoró del paisaje puneño unos veinte años atrás y que desde 1989 trabaja con apoyo del Consejo Federal de Inversiones y el gobierno de Jujuy en el desarrollo de hornos, cocinas, calefactores y demás equipamiento para aprovechar la abundante energía solar de la zona (para reemplazar con ello la necesidad de tener que usar la quema de troncos de tola y queñoa, dos especies arbóreas que se extinguen).

También la antes mencionada Marcela Benitez tomó cartas en el asunto, una vez que tenía masticado el significado de su investigación:

Constituyó el 27 de octubre de 1999 la Fundación RESPONDE (http://www.responde.org.ar/) (Recuperación Social de Poblados Nacionales que Desaparecen), una asociación civil sin fines de lucro, cuya meta es ocuparse y revertir el proceso de la desaparición de los pueblos. La entidad que convoca a los interesados en el tema está comenzando a trabajar como experiencia piloto en Lazo, un pueblo de la Provincia de Entre Ríos.

Ahora el quite de la cuestión es, similar a mi ejemplo del caso de la peperina, que el tema definitivamente no seria tener que exigir a determinado grupo de personas, que den "sacrificios de aislamiento en el campo", como para lograr nuestra sobrevivencia, sino, justo al contrario: ellos podrían gozar una vida plena en la naturaleza, vida que hoy en día ofrece, si es bien manejada, absolutamente todas las facilidades y bienqueridas comodidades de la vida en una gran urbe, con la única diferencia, que es muchísmo mas sana, más tranquilizadora, más romántica y en resumidas cuentas, mejor sobre todo también para nuestros hijos.

Fortalecidos por estas chispas de esperanza que aparecen ya por todo los lados, y además unidos en la certeza que no nos queda otro camino, podemos lograr entre todos, escapar de este pantano, en el cual nos perdimos, transformándolo de paso en un conveniente fango curativo, el que nos ayudará finalmente poder seguir viviendo, coleandos y contentos, en este gran Spa de nuestro Mundo Tierra.

Un buen signo en todo este contexto es, que ahora cada día se suman más y más personas a la cruzada de cambiar el rumbo de las cosas. Muchos lo hacen por altruismo y muchos lo hacen, por cierto, también porque sienten que allí está el negocio del futuro y que vale la pena subir cuantos antes a ese caballo ganador.

Yo pienso que no importan mucho los motivos, y más, si una persona persigue con ello metas de ventajas profesionales y económicas, tanto mejor, porque de repente pone empeño y va a trabajar en ello quizás hasta en horas extras.

Prácticamente todos los días aparecen ahora en los medios noticias de tal o cual emprendimiento o de tal o cual seminario, dedicado a alternativas formas de remodelar la globalización, o referido a la creciente importancia de los PyMEs, o acerca de convenientes créditos para ellos y sobre todo relacionado al "más importante concepto para el futuro", que es la convivencia y el desarrollo "global" en forma sustentable, repito:

"Desarrollo sustentable !!"


Claro está que en lo económico por ejemplo, los chiquitos tendremos que enseñar ahora primeramente en la práctica, si somos realmente lo suficientemente competitivos por calidad, originalidad, precio y sobre todo por servicio, para competir y poder finalmente desplazar a los monstruos agrandados.

Dos economistas norteamericanos de la Universidad de Kellog en EEUU, Ranjay Gullati y John Ward, quienes dieron recientemente un seminario al respecto en Buenos Aires, citan en este sentido la fábula del elefante y el ratón. Y a mí me viene entonces a la mente un proverbio africano:

"Una hormiga puede molestar más a un elefante, que un elefante pueda molestar a una hormiga"

La única cosa que necesita la hormiga para ello, es tener conciencia de su poder y meter manos, mejor dicha patitas a la obra!



POSDATA

Para no terminar esta visión en demasía light, propongo otra vez la idea/pregunta del comienzo:


"¿ Podrías vivir con un peso diario?"


y con relación a esta pregunta, a la cual posiblemente todos Uds., yo incluido, contestarán que no, les digo:

  • Cerca del 28% de la población mundial está forzado de hacerlo, vive, o mejor dicho, desvive a base de "entradas" de menos de un dólar por día.

    Ahora, eso no solamente en Bangladesh, o en Albania o en Burundi, ese monstruo lo hemos creado también en nuestra bendecida Argentina:

  • Contamos aquí hoy en día ya con unos 10 Millones de "hermanos" pobres.

  • 2 Millones de estos están debajo de la así llamada línea de indigencia, quiere decir que tienen un ingreso familiar mensual de no más de alrededor de 200 pesos, con lo que no llegan a cubrir los gastos de lo que normalmente se considera como canasta mínima para subsistir.

  • En la Provincia de Buenos Aires (se recuerdan: territorio destacado, que desde siempre, y aún hoy con mucha desfachatez, denominamos "granero del mundo"), viven ya cerca de 800.000 personas justamente con menos de un peso por día.

  • En la Capital Federal y en el conurbano bonaerense conviven también unas 800 000 personas en Villas Miseria.

  • En la Argentina en total se queda el 20% más rica de la población con el 53% de los ingresos y el 20% más pobre con el 4,2%.

La culpa de ello es de todos nosotros y la responsabilidad de remediarlo también!

Carlos E. Drescher
Octubre 2000

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