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LA ECONOMIA DEL REGALO

 

El enfoque de una economía basada en intercambio de regalos parece alejarnos de nuestro tema, pero no es tanto así, ya que es ello en realidad la forma de economía social más antigua y más natural que suele usar el ser humano.

Es cierto, que normalmente no tenemos conciencia que realizamos una transacción comercial, en cuando regalamos algo a alguien, pero no obstante no deja de serlo, ya que automáticamente, al presentar un regalo, esperamos que recibamos en algún momento una contraprestación para ello, aunque sea "solamente" una actitud de gratitud o una sonrisa de agradecimiento. Me atrevo decir que no hay regalador quien no espera por lo menos eso! Y eso pasa hasta a los dioses, quienes también exigen sacrificios o por lo menos plegarias de agradecimiento de los fieles a los cuales les han cumplido algún deseo!!

En cuando un exitoso cazador regresaba en los comienzos de nuestra historia a su cueva, cargado con un trozo de Mamut, era lógico para él compartirlo con el resto del clan, cuyos otros miembros retribuirían luego en otra oportunidad ese gesto.

 

La sociedad primitiva no usaba dinero para sus intercambios de mercadería, y si no realizaban trueque reciproco directo, entonces se hacían "regalos" contra devolución a cuenta futuro, de algo de más o menos el mismo valor.

Ahora, tal como dicho, esa economía en forma de regalo, no mecesariamente se basa sólo en intercambio de valores materiales, sino muchas veces también es simbólica y hasta ritual, y al respecto me permito citar unos párrafos del ya anteriormente citado libro Future of Money (Dinero del Futuro) de Bernard A. Lietaer, que dice:

 

A los principios de los años 50 del siglo pasado convivían Lorna Marshall junto con su esposo con un grupo de bosquimanes en Sudáfrica. Al despedirse luego de ellos, les regalaron a cada una de las mujeres del grupo una pulsera de caracoles Kauri, desconocidos en esta parte del mundo, y por lo tanto estos regalos fueron apreciados como algo especial por estas mujeres bosquimanos.

Ahora, en cuando los Marshall volvieron un año después, se sorprendieren con que ninguna de las mujeres poseía aún su pulsera y se dieren luego cuenta que estas fueren regaladas, fraccionadas en partes, y distribuidas en forma de regalo de una persona a otro en todo el territorio bosquimano de aquella zona!!

Tendemos nosotros a considerar como primitivas a las sociedades de regalo, pero hay que reconocer que algunas de sus rituales son sofisticados y muy avanzados. En muchas sociedades tradicionales se valorizan estos rituales de regalar como acción social sumamente importante dentro de la sociedad. Así por ejemplo realizan los Ticopia, que viven en un archipiélago en la Polinesia, durante sus casamientos 24 diferentes rituales de regalo y toda esa ceremonia se extiende entonces sobre un lapso de varios días.

En otro grupo de islas, allí cerca, en el archipiélago de Massim, circulan entre las diferentes islas unas joyas, denominadas Kula que no tienen otra función que ser regaladas en forma ritual de una persona a la otra. Ciertos collares "Soulava", que son portados solamente por las mujeres, circulan dentro de las islas en sentido a contrarreloj, mientras que unos braseros, denominadas "Mwali", usados por los hombres, circulan en sentido del reloj.

No explica Lietaer el sentido económico original de estas prácticas, pero si uno indagaría al respecto, posiblemente encontraríamos como trasfondo simbólico muy claros conceptos sociales y económicos.

Como costumbre similar, pero ya algo más directo y obvio en su forma, existe aún hoy en día en Israel la costumbre por ejemplo en mucho casamientos que se anota exactamente quien hace que tipo de regalo y en que valor, ya que eso será la medida de retribución si alguien de aquella familia que hace el regalo, tenga luego en su momento algún propio evento para recibir a su vez uno. Eso

puede parecer a primera vista quizás muy calculador y hasta frívolo, pero si uno lo piensa bien, tiene su absoluta lógica. En realidad no es otra cosa que una especie de seguro o crédito para asegurarse un sostén social para futuras necesidades.

Me recuerdo en ese sentido también muy bien la costumbre en el pueblo de mi infancia en Alemania, donde entre los vecinos que formaban parte del grupo de justamente los vecinos, se compartían muy equilibradamente prácticamente todas las cosas "extraordinarias" que llegaban por una u otra razón a cualquiera del grupo, como ser la cosecha del árbol de ciruelas, la torta de cereza que se había hecha para el día domingo, parte de las papas cosechadas en la quinta, alguna botella de vino del surtido que alguien trajo de una bodega amiga, unos cuantos huevos en la época que las gallinas estaban especialmente ponedoras, etc, etc.

Les aseguro que funcionaba en todo eso un control "contable" muy bueno, ya que a pocos se les escapaba, si en alguna casa se había generado cierta circunstancial abundancia, y se esperaba luego desde allí la repartija como algo absolutamente natural y razonable.

Ahora, hoy en día, con el bienestar allá generalizado y con una economía oficial, por lo menos hasta el momento todavía más o menos razonablemente funcionando, se mantiene lamentablemente muy poco de esa costumbre, a pesar que, como pintan las cosas, hay buen chance que vuelva, y eso, quizás más rápido de lo pensado!

 


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