Si sale
entonces de esta carta, que por nuestra posición solar y por
constelaciones adicionales, tenemos por ejemplo una principal injerencia
de Escorpio/Plutón, es entonces allí, donde tendremos que concentrar
nuestro "trabajo personal".
Existen
varias maneras de realizar esta tarea, pero quiero indicar ahora
solamente una de ellas, por ser sencilla y eficaz, y la que sería
"simplemente" tratar de elevarse en los conceptos del correspondiente
arquetipo, desde sus expresiones primitivas, hacia sus formas
evolucionadas.
Nos ayuda
en eso el hecho, que "ser de tal signo", significa también, que ya
traemos con nosotros implícitamente cierta experiencia, e inclusive el
"armamento arquetipico" correspondiente, como para poder lidiar
razonablemente bien con ello.
Si miramos
en ese sentido, por ejemplo, el caso de justamente Escorpio,
encontraríamos como tarea principal subir, dentro de la espiral
evolutiva plutoniana, desde conductas como adicciones, carácter
vengativo, pasando por el fanatismo y el perfeccionismo compulsivo hacia
estados ya más "aceptables" como disposición al sacrificio, idealismo,
dominio sobre sí mismo, hasta llegar finalmente a un estado de devoción,
libre de intereses personales.
Nuestro
trabajo base sería entonces, dedicarnos principalmente a los temas
"caseros", marcados en nuestra carta natal, y las variantes serían las
adicionales tareas "extrasigno" que nos tocan ocasionalmente, indicados
astrológicamente en la forma de tránsitos de tal o cual
planeta.
Las pautas
al respecto podemos obtenerlas del análisis de las correspondientes
revoluciones solares o mediante el estudio de las efemérides.
De estas
"indicaciones" astrológicas surgen los rumbos convenientes de nuestro
comportamiento: estudio y aceptación de ideas hasta ese momento quizás
foráneas, activa participación en conductas correspondientes y
eventualmente, si la situación está que quema, la incorporación, por el
tiempo necesario de una terapia arquetípica coherente.
Tal como
dije antes, no es solución por sí misma, reemplazar una adecuada actitud
simplemente por representantes materiales del dañado arquetipo, pero no
obstante, para algo sirven!
Dice
Dethlefsen al respecto, que si una persona realiza por años ejercicios
matemáticos, algo de matemática aprenderá; lo mismo pasa también con la
dedicación a los arquetipos.
Si tengo
que familiarizarme con la idea -y sigo con lo mismo- de Escorpio/Plutón,
me serviría mucho vestirme a lo plutoneano, escuchar en forma seguida
Matador de los Famosos Cadillac, revolcarme de vez en cuando en el
barro, ver alguna película de terror, visitar en el zoológico la sección
de los reptiles, estudiar el accionar y función de las bacterias,
contemplar lo que es un baño público, perseguir y realizar una meta
contra viento y marea, etc. etc... todos estos serían buenos ejercicios
para concientizarme en relación a este tema.
Alternativamente a la Astrología, y por cierto en la mayoría de
los casos mucho más sufrido y doloroso, se nos presenta como guía de
conducta también el espejo de nuestras enfermedades y/o demás problemas.
Estas "anomalías" están, tal como ya mencioné, ligadas a la estructura
arquetípica. Eso significa que cada enfermedad tiene su exacta "fuente"
y no es otra cosa que una alternativa manifestación material de una
determinada idea!
Es Ley
Universal, que en la enfermedad esta presente la posibilidad de su misma
curación, quiere decir, si conocemos la idea de nuestro mal, conocemos
también su curación.
Es eso
también el concepto básico homeopático, redescubierto por
Hahnemann.
Decimos
entonces que la curación de una enfermedad consiste en una adecuada
conducta dentro de los matices de la misma idea arquetipica de la cual
surgió originalmente.
Desde ya
todo eso no quiere decir, que neguemos en casos de emergencia la
aplicación de antibióticos, cortisona, de afirmaciones positivas, o de
cirugía. Sería también más que necio tratar de diagnosticar un eventual
cáncer con el péndulo, en vez de aceptar los servicios de una tomografía
computada!
Ahora, una
vez desaparecido el apremio de la urgencia, es nuestro turno y tarea de
actuar, pero podemos recordarnos para ello de otra Ley Universal, una de
las más importantes que nos da en todo momento consuelo y fuerza: Si te ayudás a ti mismo te ayudará
Dios!
Para
finalizar, quiero recalcar que, a pesar que nos pueden interesar mucho
los aspectos terapéuticos contenidos en la vivencia de los arquetipos,
que no es la curación de nuestros padecimientos físicos o psíquicos el
último fin, sino, algo más que eso: es la posibilidad, mediante nuestras
"curaciones materiales", de poder seguir luego en buena forma el camino
hacía nuestra meta final, la que sería nuestra verdadera curación:
la curación espiritual.
Carlos
Drescher
P.D.: Si
no me expresé con suficiente claridad en uno u otro punto, o si le surge
alguna duda adicional, le invito a contactarme vía mail y le
contestaré lo mejor que puedo.
