ace siglos leí
El Puente de San Luis Rey de Thornton Wilder, una novela donde el personaje
principal, un cura peruano de la época posconquista española, se inquietó
por un accidente que pasó en aquel entonces en la Cordillera de los
Andes: se rompió un antiguo puente colgante que atravesaba un valle
en la alta Cordillera y encontraron su muerte 5 personas que lo estaban
cruzando casualmente en ese fatal momento.
El
sacerdote de la novela quería comprender qué unía a estas personas en su
destino y que sentido tenía, dentro de la vida individual de cada uno,
esa súbita y accidentada muerte.
Después de
averiguar la historia personal de las víctimas, el cura llegó a la
conclusión que en ninguno de los 5 casos ese accidente, y por ende la
muerte, tenía aparentemente algún sentido. Conclusión: error de
Dios!
El
establishment eclesiástico de aquel entonces se enteró de las
actividades del cura y, como este veredicto no cuajaba con las ideas
generales de la Iglesia de allá y aquél entonces, se encargó el Santo
Oficio de la Inquisición de la cosa y al cura, después de un corto
proceso, lo pasaron también a otra vida.
Hasta ahí
la novela!
La
contestación a ello es otra vez sencilla para manifestarla pero
absolutamente imposible para captarla en todo su alcance:
Tenemos
que aprender la una sola idea que tiene en sí incluída la Totalidad de
Todo.
Y como eso
nos es muy, pero muy difícil, tenemos que dar entonces vueltas y vueltas
de calesita para pasar así por montones de subdivisiones de esta única
idea, como para poder captarla de a poquito.
Vendría a
ser algo similar a lo de la luz: reconocemos su presencia pero en
realidad no la vemos, salvo que la pasemos a través de un filtro o un
prisma y entonces sí la podemos apreciar, pero también solamente en
forma de fracciones.
La
cantidad y el tipo de subdivisiones que elegimos, da en sí lo mismo,
pero personas iluminadas han encontrado en el curso de los milenios una
guía maestra para ese nuestro camino, en la forma de sistemas
arquetípicos, de los cuales uno, bastante práctico por cierto por su
funcionalidad, sería el relacionado con nuestro sistema planetario, o,
en su defecto, con los 12 arquetipos correspondientes a nuestros signos
astrales.
La
totalidad de las ideas que ellos representan, sumarían entonces ese TODO
y UNO del cual hablé antes.
